Aurora boreal y otros cuentos

Este libro compila una novela corta (Aurora boreal) y cuatro cuentos: Hay bestias, Green Hill, El día que Dios dejó los cielos y Una tarde de verano.

SINOPSIS

«De pronto una insólita idea llegó a su mente como un impreciso concepto. ¿Sería posible generar una aurora boreal usando tan solo el pensamiento? “¡Qué estupidez!”, se respondió casi automáticamente. Pero en el poco probable caso de que así fuese, ¿qué se sentiría? Cerró los ojos y trató de concentrar el poder de su mente en aquella única idea: hacer aparecer una aurora boreal en el cielo.».

Alex es un joven estudiante de arquitectura sin mayores preocupaciones. Un día cualquiera mientras caminaba en el trayecto a casa, observa un fenómeno particular que capta totalmente su atención. Son este suceso y un insólito pensamiento que nace en su cabeza, los que lo llevan a convertir su atracción en una obsesión, tomando decisiones incorrectas que finalmente lo dejarán sin palabras.

ORDENA TU COPIA

Aurora boreal y otros cuentos

Fragmentos de los cuentos
Hay bestias

Una ola de gruñidos y mugidos alborotó la quietud de la noche; y la posterior estampida, que dio término a la misión de los animales, empujó el cuerpo de Clay de tal manera que su cabeza golpeó directamente contra el piso de madera.

Green Hill

Carl metió el brazo a través de la ventanilla para intentar alcanzar la semiautomática, pero ya era demasiado tarde. Toda la puerta derecha se manchó de sangre y Carl quedó con la cabeza colgando al interior del automóvil. El impacto le había dado de lleno en la nuca y le había partido un par de vértebras, tal y como si de un cascanueces se hubiese tratado.

El día que Dios dejó los cielos

Apenas tuve la oportunidad me pregunté por qué no la había reconocido antes, y como una estrella fugaz que ilumina los cielos de una cálida noche de verano, recordé que ella había partido en la navidad del 90, cuando yo tenía solo 3 años.

Una tarde de verano

El joven apuró el paso y llegó rápidamente a un costado del río. No le gustó para nada lo que vio cuando su cara se reflejó sobre la superficie del agua. Estaba demacrado, acabado, se sentía infeliz, ¡y siendo tan joven! Efectivamente, si hubiese podido golpear a aquel sujeto en el agua, lo habría hecho.