Reseña del álbum The Yearning de Aisles (2005)

Aisles es una de las bandas más recientes que conozco. No puedo decir que conozca en profundidad todo su trabajo, porque para ello tendría que haberlo escuchado un montón de veces más y haber leído mucho acerca del contexto en que se encuentran inmersos al momento de escribir las letras o componer las líneas instrumentales, pero ciertamente se ha ganado un espacio considerable dentro de la variedad musical que consumo a diario y por eso merece la pena un análisis, si bien sencillo, justificado.

Luego de conocer el álbum que analizo en este post, me hice con sus tres discos. El trabajo de estos chilenos, relativamente nuevos en el mundo del rock progresivo, resulta agradable de escuchar para quienes gustamos del neoprogresivo, que no es en exceso purista, como el material producido por bandas británicas de comienzos de los setenta.

Aclaración: En esta reseña no hago un análisis profundo canción por canción pues creo que redundaría en muchos aspectos, pero sí me enfoco en las canciones que de verdad me han llamado la atención, como por ejemplo, la primera.

The Wharf that Holds his Vessel (El muelle que sostiene su velero), la canción inaugural y una de las dos más largas del álbum, tiene varios momentos. Uno de ellos (entre el minuto dos y la mitad del minuto tres, aproximadamente) me trae a la mente un Pink Floyd de la época del The Dark Side of the Moon. El resto es, en general, de otro corte, fruto de mucha experimentación en lo musical. En lo meramente interpretativo, hay que destacar el talento de los guitarristas de la banda, que lo hacen fenomenal. La interpretación de piano, en los dedos de Luis Vergara, también demuestra un talento adquirido con la práctica. Hacia el final de la canción, el ritmo toma una actitud enérgica y luego vuelve a decaer, en períodos de una longitud que resulta sumamente agradable. Es como que te sube y luego te baja. Me resulta difícil explicarlo con palabras, pero si lo oyes, creo que lo comprenderás.

Uncertain Lights (Luces inciertas) es una pieza acústica muy bien construida, tanto en el aspecto instrumental como el vocal. No tengo más palabras para definirla. «The sky has an answer, in a place where the darkness grows (El cielo tiene una respuesta, en un lugar donde la oscuridad crece)», es una parte de la letra que siempre me ha llamado la atención en el sentido metafórico que lleva consigo.

En Clouds Motion (Movimiento de nubes) hay un verso que, para la época en que hago esta reseña, me hace mucho sentido: «And you’ve become the queen of cloudy skies, and I need brightness (Y tú te has convertido en la reina de los cielos nublados, y yo necesito claridad)».

The Rise of the White Sun (El ascenso del sol blanco) es similar a Clouds Motion en términos estructurales. Si hay algo que me llama la atención de esta pieza, es cómo la interpretación del vocalista alrededor del minuto y medio se asemeja tanto a un Peter Gabriel en Genesis por allá por los setentas.

The Shrill Voice (La voz estridente) es uno de los temas más experimentales del disco, pues mezcla varios estilos en su construcción. Destaco de este trabajo, la técnica vocal y los cambios de ritmo súbitos que le dan un caché especial.

The Scarce Light Birth (El escaso nacimiento de luz) es probablemente la canción menos experimental y que más se centra en un sonido acústico o unplugged. Guarda una cuota de sentimiento en la interpretación que se percibe de inmediato con la primera escucha. «The silence of pieces and fragments, and the wind I evoked would let my voice vanish (El silencio de las piezas y fragmentos, y el viento que evoqué dejarían mi voz desvanecerse)», representa ese sentimiento que comenté antes.

Grey es la canción más larga del álbum. Es, según los entendidos (y algunos colegas del blog Progresivo.cl) una de las mejores (sino la mejor) de las canciones del disco. En lo personal, sigo prefiriendo The Wharf that Holds his Vessel. Su inicio es potente. Luego, mediante la incorporación de unos acordes de guitarra acústica, se torna más melódica. Finalmente, escuchamos unas líneas en guitarra eléctrica con un carácter muy suave. Lo importante es que a través de los dieciséis minutos y medio de duración, la banda sabe mantener el interés del oyente y sumergirlo en una atmósfera seductora, de modo que la pieza marque un momento en su memoria.

En síntesis, The Yearning es, para mi gusto y el de muchos, el mejor disco de Aisles. A pesar de ser el primero, la banda demostró profesionalismo en todos los aspectos: registro auditivo (a pesar de haber sido registrado usando una tarjeta de sonido casera y recursos técnicos precarios en comparación a los de un estudio), interpretación vocal, técnica instrumental (hay momentos en que las guitarras literalmente hablan) y creatividad. Por eso mi calificación es de 5/5.

Dato friki: Esta entrada fue recuperada desde la base de datos del blog Progresivo.cl que por algún tiempo llevamos junto a un grupo de amigos melómanos.

2 comentarios en «Reseña del álbum The Yearning de Aisles (2005)»

  1. Aisles es el tipico caso del que no es profeta en su tierra. Será porque su música esta influida en demasía por el progresivo ingles-americano y no se ven casi raices latinas? Serán por las letras solo en ingles? puede ser un poco de esto y de aquello, pero igualmente, tremenda banda chilena, de las mejores del progresivo a nivel continental.

    1. Yo creo que tienes razón en ambas hipótesis. Por algo les ha ido tan bien en Europa. Lo que a mí me resulta curioso es que después de alrededor de un año y medio de la partida de Sebastián (el exvocalista) todavía no tengamos novedades respecto de la reformulación de la banda. Lo último que supe es que estaban haciendo un casting para dar con un nuevo vocalista, pero hasta ahora no se sabe nada más al respecto.

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