En mi camino de aprendizaje sobre el mundo de las inversiones, que en un principio me parecía demasiado complejo como para siquiera acercarme un poco y del que cada vez voy conociendo un poco más, apareció como requisito indispensable leer la obra maestra de John C. Bogle: «El pequeño libro para invertir con sentido común».

Capítulo I

Para disfrutar los retornos generados por sus inversiones a largo plazo, el inversionista inteligente reducirá al mínimo los costos asociados a intermediarios. La única forma de generar riqueza con las inversiones es invertir y «quedarse ahí», sin jugar a tratar de ganarle al mercado. Esa es la única manera de jugar a ganador.

Capítulo II

Si bien es cierto que en corto plazo las especulaciones respecto de los valores futuros de un valor cotizado en bolsa puede tener un impacto de algunos puntos porcentuales, en el largo plazo la percepción de los inversionistas operacionalizado a través de las emociones que determinan el flujo de activos, tiene poca importancia. Su efecto se disuelve con el paso de las décadas. Por eso es que, una vez más, se aconseja no intentar ganarle al mercado.

Los únicos responsables de los resultados a largo plazo son las corporaciones y empresas en las que invertimos nuestro dinero, específicamente las ganancias y dividendos que estas generan y de las cuales recibimos nuestra porción. El consejo concreto es: ignora el ruido de las emociones en el corto plazo y concéntrate en la producción económica de las corporaciones a largo plazo.

Capítulo III

¿Cuál es el secreto para tener éxito en los negocios? Comprar un portafolio con acciones de cada empresa en los Estados Unidos y conservarlo para siempre. Este simple concepto garantiza que ganarás el juego de las inversiones.

Capítulo IV

Es increíble pensar que un hombre pueda entender algo si ha pagado una pequeña fortuna para no entenderlo. La intermediación financiera ha creado enormes fortunas para aquellos que administran el dinero de otros. Así como en los retornos el tiempo es tu amigo (porque mientras más tiempo pase, más se dispara la curva exponencial), en los costos el tiempo es tu enemigo (mientras más tiempo pase, más comisiones habrás pagado… ¡Muchas más!).

Un fondo mutuo promedio no puede ganarle al mercado en su conjunto (al menos no de forma consistente en el tiempo). Por ejemplo entre 1977 y 1990 el S&P subió casi un 344%, en cambio el fondo general de inversión subió un 283%.

Capítulo V

La mayoría de los expertos, asesores, medios financieros e inversionistas seleccionan fondos de inversión en función de su rendimiento pasado. Es cierto, el rendimiento pasado nos puede decir cómo le fue al fondo, pero en ningún caso puede decirnos cómo le irá. Enfocarse en eso es contraproducente. El único factor en que deberías fijarte a la hora de elegir un fondo donde invertir es en el costo, porque es un valor que se paga independiente del rendimiento del fondo: ya sea que le va bien o mal los costos siempre estarán presentes. En resumen, mientras más se llevan los corredores, administradores o asesores, menos se lleva el inversionista.

Capítulo VI

En una inversión a largo plazo, donde el tiempo (a través del interés compuesto) es el principal multiplicador de la riqueza, es sumamente importante que las ganancias o dividendos también sean reinvertidos. Es decir, no irse metiendo al bolsillo esa diferencia que se genera entre el capital que invertiste y el valor que alcanza ese capital después de cierto tiempo. Las ganancias también pueden (y deben) seguir trabajando para ti.

Capítulo VII

No hay que dejarse llevar por los retornos calculados por las administradoras: generalmente, el inversionista se lleva mucho menos. En puntos porcentuales, si el fondo promedio ganó 7,8% en un año, el inversionista recibió solo 6,5%.

Desde tiempos inmemoriales los inversionistas han intentado alcanzar el rendimiento pasado de un fondo permitiendo que sus emociones (y su codicia) se antepongan a la razón. La belleza de los fondos indexados recae no solo en sus bajas comisiones, sino que en la eliminación de todas las tentativas posibilidades de fondos que, apelando a la emocionalidad, ofrecen mucho y entregan muy poco.

Cuando le preguntaron a Charles Schwab (fundador de uno de los mercados de fondos mutuos más grandes) por qué la gente invertía en fondos administrados, respondió: «Es divertido jugar un poco. Es parte de la naturaleza humana tratar de elegir el caballo ganador.»

Tal y como dicen la mayoría de los expertos, la mejor opción es comprar y mantener fondos indexados. ¡La clave está en no olvidarse de la segunda parte: mantener!

Capítulo VIII

Cuando se proyectan retornos bajos para el mercado de acciones y bonos, se aconseja un portafolio balanceado entre ambos instrumentos (60% acciones y 40% bonos, donde una mitad son bonos estatales y la otra, bonos corporativos).

Capítulo IX

Hay solo dos caminos que te pueden llevar al éxito con una probabilidad muy alta:

  1. Elegir un fondo indexado de muy bajo costo que simplemente mantenga un portafolio de acciones.
  2. Elegir fondos con costos mínimos, que modifiquen poco su portafolio y que no tenga cargos por ventas.

Capítulo X

En general, son contados los fondos mutuos que han superado significativamente la rentabilidad del índice S&P500 en algún punto de la historia. Dos ejemplos son el Fidelity Magellan y el Fidelity Contrafund. Sin embargo, tarde o temprano la reversión a la media ha hecho su trabajo y tanto Magellan como Contrafund se han puesto debajo del índice.

Encontrar el fondo mutuo que le ganará a los índices es equivalente a encontrar una aguja en un pajar. Por eso, en vez de buscar la aguja, es mejor comprar el pajar completo (es decir, invertir en un fondo indexado).

Intentar elegir el fondo que tendrá el mejor rendimiento es como intentar predecir el resultado antes de echar a rodar los dados sobre la mesa. Puedes tener suerte y acertar una vez, pero es simplemente imposible seguir haciéndolo de manera consistente en el tiempo. (Jonathan Clements, WSJ).

Seguro que te has dado cuenta de que en todas las inversiones se incluye un enunciado de este tipo: «Los resultados pasados no garantizan resultados futuros». Créelo y hazlo propio, porque, en inversiones, es una de las pocas verdades absolutas.

Capítulo XI

Cualquier fondo, en algún punto de su historia, puede tener un rendimiento más alto que el promedio, pero debido al fenómeno de reversión a la media, eventualmente terminará comportándose siguiendo esta tendencia o incluso peor.

«Las estrellas producidas en el campo de los fondos mutuos rara vez siguen siendo estrellas, demasiado a menudo se convierten en meteoros». Con el paso de los años la realidad se vuelve más clara: los retornos producidos por los fondos mutuos son aleatorios. Ningún meteoro brilla para siempre: en algún momento se quema y deja caer sus cenizas hacia la Tierra.

Para estar 95% seguro de que los resultados de un fondo mutuo gestionado de manera activa se deben a su administrador (y no a la suerte), se requiere que pasen mil años. Un fondo de gestión activa simplemente no le puede ganar en el largo plazo a uno de gestión pasiva (incluir un gráfico).

Capítulo XII

A pesar de que eso parezca, no todo está perdido con los asesores de inversiones. El autor sugiere consultarlos en básicamente tres materias: consideraciones que haya que tener respecto de los impuestos asociados a invertir, determinar cuánto ahorrar mientras se está activo y determinar cuánto gastar cuando se está retirado.

Capítulo XIII

Hasta ahora hemos aprendido:

  • Los costos importan.
  • Elegir un fondo de inversión en base a su rendimiento pasado no funciona.
  • Los fondos sufren de reversión a la media.
  • Confiar incluso en el asesor mejor intencionado solo funciona esporádicamente.

Mediante una simulación de Monte Carlo es posible determinar que, en un caso hipotético donde los costos de un fondo indexado son del 0,25% y los de uno gestionado activamente del 2%, el fondo de gestión activa tiene una probabilidad del 29% de superar al índice en un año y tan solo un 2% de hacerlo en un plazo de 50 años. Este cálculo aritmético simple sugiere que los fondos indexados merecen un importante lugar en tu portafolio.

Es probable que en algún punto, el camino parezca lleno de curvas peligrosas y socavones gigantescos. Para moderar esas curvas y evitar los agujeros, lo mejor que puedes hacer es: diversificar a la enésima potencia, minimizas tus costos de inversión y enfocar tus emociones donde no puedan causar el tipo de caos que la mayoría de los otros inversionistas experimenta.

Capítulo XIV

En el caso de los fondos mutuos de bonos (estatales y corporativos), la situación es la misma. Los fondos que replican índices tienen un mejor comportamiento a largo plazo que los fondos de gestión activa.

Peter Fisher, ex jefe del grupo de Renta fija en la administradora BlackRock dice que «Estamos avanzando hacia la segunda fase de la revolución de los índices. El mundo es un lugar aterrador e incierto, y los inversionistas quieren simplificar sus portafolios [de bonos] para poder dormir por la noche».

Capítulo XV

A diferencia de otros autores, Bogle no parece ser ningún fanático de los ETF (en cambio sí de los TIF). Sin embargo, eso no significa que sea un detractor. «No hay nada malo con invertir en estos ETFs indexados que siguen a la totalidad del mercado bursátil, siempre y cuando no los compres y vendas», dice Bogle. Recordemos que la especulación a corto plazo es un juego para perdedores, mientras que la inversión a largo plazo es una estrategia probada.

Gran parte de los ETF se ha mantenido alejado de los conceptos de: comprar y mantener, diversificación y costos bajísimos que son las características esenciales de un fondo indexado tradicional.

Los ETF no son un instrumento para transar constantemente (el autor aconseja en todo momento comprar y mantener). Las comisiones y tarifas se acumulan con el tiempo, consumiendo los retornos. Lo peor es que el intentar ganarle al mercado comprando y vendiendo no solo te hace perder riqueza, sino que también te hace perder grandes cantidades de tiempo.

Capítulo XVI

Un ETF Smart Beta selecciona índices basados en una metodología concreta con el objetivo de mejorar la rentabilidad o reducir el riesgo de la cartera (de ser posible ambas), a través de una estrategia optimizada definida. Pero cuidado…

«Las estrategias de marketing exitosas a corto plazo rara vez son estrategias de inversión a largo plazo». Si comprendiste el fenómeno de reversión a la media antes explicado, recordarás que, en inversiones, las estrellas casi nunca siguen siendo estrellas. Pronto se terminan convirtiendo en meteoros.

Además, el rendimiento de esta clase de fondos es esencialmente igual que la de un fondo indexado tradicional como el S&P 500 (incluso menor). Entonces, ¿no será que los ETF Smart Beta son simplemente fondos indexados disfrazados que prometen alta rentabilidad para el inversionista y la consiguen, en cambio, para el administrador del fondo?

«El mayor enemigo de un buen plan es el sueño de un plan perfecto. Apégate al primero.»

Capítulo XVII

«Los inversionistas deberían estar satisfechos con un retorno razonablemente bueno, obtenido a través de un portafolio defensivo». Resulta fundamental resistir la tentación de incrementar este retorno desviándose hacia otros caminos.

Benjamin Graham, autor de El Inversor Inteligente, es conocido por recomendar la elaboración de técnicas de análisis para encontrar mejores oportunidades en las que invertir. Sin embargo, en una entrevista de 1976, afirmó que, a la vista de los resultados de varias investigaciones, ya no era partidario de esta estrategia. «Dudo que en la mayoría de los casos tal esfuerzo genere elecciones lo suficientemente mejores como para justificar su costo».

«Alcanzar resultados satisfactorios es más fácil de lo que la gente cree; alcanzar resultados superiores es más difícil de lo que parece».

Capítulo XVIII

Un estudio publicado en 1986 reveló que el 94% de la diferencia en el retorno total alcanzado por los fondos de pensiones se explicaba por la colocación de los activos. Es decir, es más importante concentrarse en la distribución de las inversiones entre acciones y bonos, más que en qué fondo específico invertir.

Cuando uno invierte en bonos y acciones, si el fondo de bonos tiene un costo más bajo que el de acciones, es posible que, a la larga, la rentabilidad para el inversor sea mejor que manteniendo solo acciones. «Los bajos costos permiten que los portafolios más conservadores provean retornos más altos que los portafolios más agresivos».

Capítulo XIX

Para un inversor con horizonte a largo plazo y que no se tienta a vender cuando el mar ruge y el valor de las acciones cae en picada, lo más aconsejable es mantener un 100% de sus activos en un índice como el S&P 500. Sin embargo, para el inversor promedio, una colocación de 60% acciones y 40% bonos puede resultar más prudente, pues ofrece protección adicional en aquellos momentos en que el mercado bursátil no va bien. Una distribución que consideré 50% acciones y 50% bonos sacrifica parte del potencial de obtener grandes retornos pero se gana, en cambio, en términos de tranquilidad.

Bogle no recomienda invertir en fondos cotizados en moneda extranjera. Aparte del riesgo propio asociado a toda inversión, se suma el riesgo del valor de cambio. Es por eso que cabe preguntarse si vale o no la pena invertir en moneda extranjera.

Cuando llega el momento de comenzar a utilizar el dinero invertido a lo largo de los años, se sugiere una tasa de retiro anual del 4% del valor anual final del total acumulado (incluyendo capital y ganancias). Es probable (pero en ningún caso garantizado) que esta estrategia resulte sostenible a lo largo de todos tus años de jubilación (otros autores hablan de más de un 95% de probabilidad de que el capital perdure por oo menos 30 años).

Capítulo XX

Como nunca podremos tener certeza de los retornos futuros de bonos y acciones, lo único que nos queda es tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Comenzar a invertir tan temprano como sea posible y continuar agregando dinero regularmente.
  • Invertir implica riesgo. No invertir nos encamina hacia el fracaso financiero.
  • Conocemos las fuentes de los retornos producidos por el mercado de bonos y acciones y eso es suficiente.
  • Sabemos que el riesgo de elegir un activo individual, un administrador de inversiones o un estilo de inversión en particular puede ser eliminado a través de la diversificación que ofrecen los fondos indexados tradicionales.
  • Sabemos que los costos importan, sobre todo en el largo plazo y sabemos que debemos minimizarlos.
  • No es posible ganarle al mercado o predecir su comportamiento de forma consistente en el tiempo.
  • A pesar de ello, con una buena diversificación podemos enfrentar de la mejor manera posible los inevitables tropiezos en el camino.

En este camino de las inversiones es importante no creer que uno sabe más que el mercado.

Para finalizar, quisiera compartir dos frases, una de Benjamin Franklin y otra de John C. Bogle que considero dignas de destacar: «El interés compuesto es un milagro y el tiempo es tu amigo» (Bogle) y «Una inversión en conocimiento siempre paga el mejor interés. Si un hombre vacía su billetera en su cabeza, ningún otro hombre puede quitársela» (Franklin).

 

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