La sangre manda

Entre todos los libros que he comentado en mi blog desde que inicié la travesía literaria de este año (en que originalmente me proponía leer un libro por mes y sin darme cuenta voy por el cuadragésimo segundo) estoy casi seguro de que La sangre manda es el de más reciente publicación. Entiendo que llegó a las librerías locales a principios de julio y, pese a considerarme un aguerrido fan de King, no me hubiese enterado de esta entrega de no ser por mi amiga Nancy, quien junto a su madre, administran una de las librerías locales más conocidas.

Comenzaré con una advertencia: Es altamente probable que mi comentario respecto de este libro se encuentre sesgado por la pasión con que sigo a King. Aparte de lo mucho que me gusta la mayor parte de su trabajo, libros como Misery o sagas como La Torre Oscura explican una parte importante de la inspiración a la que recurro en mi trabajo como escritor. (Y por favor que no se entienda que me estoy comparando con el verdadero Maestro del Terror, es simplemente que su manera de narrar una historia ha influido la mía de una u otra manera).

La sangre manda es una recopilación de cuatro novelas cortas (una evidentemente más larga que las otras tres) que reúne algunos escritos recientes del autor.

El comienzo pudo ser más fuerte de haber elegido La rata o La vida de Chuck como punto de partida. El libro empieza, en cambio, con El teléfono del señor Harrigan. Recuerdo que cuando empecé a leer este primer capítulo lo percibí como una oda al iPhone. Por medio de sus personajes, King aduce una y otra vez que el dispositivo de Apple (en cualquiera de sus generaciones) es maravilloso. Sin embargo, la trama central no puede estar más lejos de constituir una apología: es una crítica (quizá no lo suficientemente robusta) a la capacidad que tienen los smartphones para secuestrar nuestra atención a un precio, en veces, demasiado alto. Por cierto, no es que no me haya gustado, solo que pudo haber venido ubicado en otra posición del libro.

La vida de Chuck fue uno de esos relatos que no puedes parar de leer. A pesar de que el mismo King ha dicho en múltiples ocasiones que no recomienda leer sus libros con la única esperanza de llegar al final (para conocer el desenlace), debo reconocer abiertamente que fue lo que me pasó aquí. El relato está realizado en in extrema res (es decir, de atrás pa’ delante). Gran parte de este gira en torno a un percusionista que se encuentra interpretando algunas piezas en la vía pública con la esperanza de reunir algunos dólares. La jornada va mal, hasta que un ejecutivo bien vestido y una mujer equis del público se ponen a bailar al ritmo de la música.

La sangre manda es mi primer acercamiento a la trilogía de Bill Hodges (Mr. Mercedes, Quien pierde paga y Fin de Guardia) y a la novela El visitante (el ser sobrenatural que ocupa el rol de antagonista en la novela que titula el libro es, de hecho, un visitante). No he leído ninguno de esos cuatro libros, ni tampoco fue necesario. Por lo que sé, La sangre manda transcurre en otro momento histórico. De género policial, creo que es una de las novelas que más me atrapó. En varios momentos fue predecible (quizá por haber leído tanto a King en el pasado), pero eso no le quitó el atractivo a la historia. Hubo momentos en que me sentí confundido respecto de la trama, pero como siempre me pasa con este autor, tarde o temprano termino comprendiendo de qué va todo.

Finalmente, La rata. De las cuatro novelas fue la más impredecible. No sé cómo pasamos desde lo que a ratos me pareció la bitácora de un escritor a una lucha esquizoide entre un humano y una rata. Me gusta cómo King usa la enfermedad (la fiebre, el delirio) para justificar esa atmósfera enrarecida (en palabras de Bradbury) que tienen algunos de sus relatos.

En definitiva, sea uno un fan o no de King, es un libro que hay que leer. De hecho, creo que, para quienes no han leído nada del autor, puede ser un buen libro de acercamiento a su narrativa. Reúne cuatro novelas cortas, por lo que uno puede pasar rápidamente a la siguiente si es que no se siente a gusto o, en caso contrario, disfrutar la diversidad de la pluma del Maestro del Terror.

Un comentario en «La sangre manda»

  1. En tu reseña de «La vida de Chuck» dices cosas que no son verdad. Parece que no te hubieras leído el relato o que no lo hubieras entendido.
    1-. La historia comienza con un Apocalipsis, no con un músico callejero.
    2-. Cuando al música callejero le va mal la jornada, un ejecutivo comienza a bailar y una chica X del público se le une. El ejecutivo es Chuck.

    Saludos

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